No se puede hablar de la figura del indiano sin enlazarla directamente con la emigración, principalmente de los habitantes del Norte de la Península Ibérica, Asturias y Cantabria, así como la figura del emigrante gallego.Tendremos que remontarnos a principios del siglo XVIII y tomar conciencia de la situación socio-económica de la época. Así la profunda crisis que asolaba el campo y la falta de salidas laborales y esperanzas de la juventud de la época animaba a éstos a buscar fortuna, no sin pocas aventuras, en los ubérrimos países de ultramar.